Cada
mañana
Cada
mañana me despierta
esa pequeña bolita de pelos
llamada Niño,
tratando de quitarme la cobija
y dando saltos sobre mi.
Es esa inigualable compañia
que cada tarde me recibe
con gran alborozo,
en medio de ladridos,
brincos y carreras.
Este amigo es un perezoso sin igual,
pedigüeño y gracioso.