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Otoniel
Acevedo Alzate
Naciò
en la Argelia (V) en 1969, pero desde temprana edad ha vivido
en el municipio de Versalles (V) a quien quiere como si fuera
su tierra natal. Otoniel afirma que, el tiempo que viviò
en el campo, fue una gran oportunidad para valorar muchas cosas
de la vida.
Se
graduò como bachiller en Promociòn Social en 1989,
realizò estudios de Educaciòn en Salud en el Centra
de Palmira (V) en 1992. Actualmente se desempeña como educador
en Salud en el Hospital San Nicolàs, es Coordinador del
equipo de atenciòn primaria y ademàs, cursa ùltimo
semestre de Comunicaciòn Social con ènfasis comunitaria
en la Universidad Nacional a Distancia de Santander de Quilichao
en el Cauca.
Es
amante de la lectura y de la escritura desde niño y ha
escrito algunos artìculos para periòdicos, asi como
guiones para Televisiòn Comunitaria y para Radio Comercial
y Comunitaria.
Testigos en nuestro pueblo
de leyendas legendarias
de muchos cuentos de hadas
de mitos y de batallas
Ya
inclinando nuestra mirada
hacia el rededor de esta morada
encontramos nuestras montañas
vigilando cada mirada
Profundizamos
la vista
hasta el fondo del ocaso
hermosos arreboles
que nos hacen soñar un rato
Nos
detenemos un poco
a pensar en aquella
persona amada
nos imaginamos junto a ella
en una hermosa hondonada,
difrutando al son de un tiple,
de una noche despejada.
Una
noche despejada
Que
hermosa està la luna,
imponiendo su mirada
al lado del lucero
que siempre la acompaña
Florece
en el firmamento
un sinnùmero de luces
que con sus hermosos matices
nuestros ojos entretienen.
Miramos
alrededor
de nuestro querido Pesebre
respiramos aire fresco
y un encanto nos envuelve
Pues
vemos divisando
con claridad y detalle
un sinnúmero de encantos
de nuestro pueblo Versalles
Hacia
el centro, majestuosa,
sobresale nuestra parroquia,
ella siempre nos invita
a mantener la concordia
Giramos
nuestra mirada
nos topamos de repente
con unos majestuosos àrboles
denominados Araucarias
Cuando se entristece
el alma
Mis ojos
se deslizan suavemente, se encuentran con los tuyos en un àngulo
perfecto, hay una risa sutil que hace que el tirso angelical se
coloree y la voz suavemente pierde su tono. Hay un frìo
que transita todo el cuerpo, nuestras mentes se interrogan en
instantes y encuentran la química que mueve nuestros sentimientos.
La pasiòn resplandece en nuestros cuerpos y la llama del
amor se enciende, nos sentimos en el espacio sideral, dando paso
al trascender pleno de alegrìa y sueño, compenetràndonos
con fuerza donde las flores y el encanto brotan, con el ùnico
propòsito de mantener firme nuestro amor profundo.
Intrèpidamente,
irrumpe la sombra oscura que paulatinamente invade mi alma y provoca
un significativo giro en mi clama, sacude fuerte y agresivamente
mis alegrìas, sueños y deseos. Nuestras miradas
se desvìan agudamente. La sonrisa abandona mi rostro, nuestros
cuerpos se tornan opacos y sin brillo, nuestras mentes se cruzan
en sentidos contrarios, un frìo helado invade mi cuerpo
y mi mente se confunde y se perturba; voy corriendo a la higuera
del amor y la llama està ahora apagada. Mi cuerpo suda
tembloroso, intento dormir y no lo consigo, corren sutilmente
por mis mejillas las làgrimas que conmueven mis sentimientos.
Que difìcil es vivir cuando se entristece el alma.
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