Cada rincón del Valle
tiene un apelativo sonoro
Un piropo para cada municipio
EL PAIS COLOMBIA / La Región,
Domingo 25 de Noviembre de 2001
Por Luz Jenny Aguirre
Reportera de El País
¿Sabe usted a qué poblaciones
llaman Un balconcito de ensueño
sobre la cordillera, Villa de libraida
o Capital del dulce?. Aquí
se lo contamos.
Fueron bautizados sin agua bendita,
sin padrinos y sin sacerdote.
No hubo fiesta. Tampoco una fotografía
para guardar aquel momento.
Sin embargo, los municipios del
Valle del Cauca llevan amarradas a sus nombres
denominaciones diversas que marcan con un sello
imborrable los rasgos de su identidad.
Apelativos que transforman los rostros
de las poblaciones en paraísos, villas
y remansos.
Es así como los habitantes
de Roldanillo se enorgullecen cuando su localidad
es recordada como 'Tierra del alma', nombre que
de la pluma del poeta Carlos Villafañe
saltó a la atmósfera popular y quedó
grabado en la historia de esta zona.
"Ese escrito describe la belleza
de esta región y por eso se asumió
como denominación bandera. No obstante,
también se le conoce como 'Tierra del arte',
porque de aquí han salido artistas destacados",
explica Juan José Madrid, director del
Museo Rayo.
Otra población que recuerda
con su apelativo la pujanza de sus habitantes
es Andalucía, la 'Cuna del talento'.
La autoría de esta denominación
se le atribuye al ex gobernador del Valle Humberto
González Narváez, quien en 1981
respondió con esa frase a la pregunta de
por qué tenía en su gabinete a cuatro
andaluces.
Las características geográficas
son también factores que predominan en
la definición de los títulos que
distinguen a las localidades.
Tales son los casos de El Aguila,
que es llamada 'La subidita más alegre
del Valle' y El Cairo 'Un balconcito de ensueño
sobre la cordillera'.
Para el historiador Ary Campo la
existencia de los apelativos tiene que ver con
la necesidad de los lugareños de marcar
su territorio.
"La gente desea que su tierra
sea identificada por algo positivo y por medio
de la tradición oral le da significado
a ciertas palabras, que se convierten en la carta
de presentación de sus ciudades",
afirma Campo.
Es por eso que Ansermanuevo y Bugalagrande
abren sus puertas al resto del mundo promulgando,
respectivamente, que son un 'pueblo hermoso que
da hospitalidad' y una localidad 'alegre, hospitalaria
y tradicional'.
En el norte del Valle, es un árbol
gigante el que le otorga su gracia a Alcalá,
'La villa del samán'.
"Está en el parque central
y fue sembrado hace mucho tiempo por doña
Susana Gutiérrez, quien lo trajo de Aguas
de Dios, un pueblo de Cundinamarca", relata
Fernando Correa, director de la Casa de la Cultura
de este municipio.
A 85 kilómetros de allí
se encuentra la 'Villa de libraida'. Aunque muy
pocos pobladores la reconocen con ese nombre,
la historia denomina así a Zarzal, por
haber sido habitada inicialmente por la familia
Libreros.
"Es más conocido el
apelativo de 'La ciudad que endulza a Colombia',
porque aquí están los ingenios",
dice Rosmira Arango, nativa del Municipio.
Igualmente, los hechos históricos
dejaron huella en la forma como las personas denominan
a sus pueblos. 'La ciudad confederada' es uno
de esos casos.
"A Toro se le llama así
porque hizo parte de las cinco provincias que
en 1811 se confederaron para emprender la batalla
libertadora. Nosotros pusimos en esa lucha la
mayoría de los mártires, por lo
que nunca olvidamos este suceso", asegura
el docente Humberto García.
Restrepo recuerda sus raíces
indígenas al ser reconocida como 'La cuna
de la Cultura Calima' y Tuluá hace honor
al prócer y sabio naturista Juan María
Céspedes, por eso la llaman la 'La Villa
de Céspedes'.
Lugares como Guacarí se debaten
entre varios apelativos. 'Tierra de todos', 'Tierra
del samán' y 'Tierra de mitos y leyendas'
son las opciones para referirse a este rincón
del Valle.
En cambio, El Darién y La
Cumbre comparten el título de 'La Suiza
de Colombia', en razón a la particularidad
de su clima y topografía.
Sin embargo, la anterior administración
de esta última localidad acuñó
para su territorio la frase 'Una experiencia intensa',
con la que se pretende reflejar su inmenso potencial
turístico.
Esta misma intención dio
origen a Riofrío como 'Reserva turística
del Valle'.
"Aprovechando este 'sobrenombre',
se está trabajando en la conformación
de un gran corredor turístico. Este incluirá
reservas naturales y balnearios", indica
Joseph Carrión, secretario de Planeación
local.
El antropólogo Carlos López
Maya dice que hay frases que toman gran fuerza
por fuera de las propias ciudades y generan un
significativo sentido de pertenencia.
Por ejemplo, pocos ignoran cuál
es 'el principal puerto sobre el Pacífico'
y dónde queda la 'Ciudad Señora',
pues Buenaventura y Buga han trascendido con sus
apelativos sus límites.
Esta última ciudad, que acoge
diariamente a miles de peregrinos del Señor
de los Milagros, recibió tal denominación
en el año 1907 de manos del delegado apostólico
Francisco Ragonecci, quien vio en el lugar un
derroche de cultura y señorío.
El estribillo que distingue a Buenaventura
fue popularizado hace más de 20 años
por el periodista Renato Batalla, quien lo incluía
en todos sus informes radiales.
La fertilidad de sus tierras es
el baluarte de municipios como La Unión,
que es la 'Capital vitivinícola de Colombia'.
"Ese título nos pertenece
desde antes de los años 70, cuando empezó
en la región el auge de la producción
de uva y fermentación de vinos", argumenta
Diego Paúl Tamayo, secretario de Gobierno
de la localidad.
Debido a la diversificación
en la producción agrícola de la
zona, muchos la denominan como 'La despensa hortifrutícola
del Valle'.
Por la riqueza que brota de sus
cultivos también llevan sus apelativos
Dagua, 'La capital de la piña', y Pradera,
'La capital del dulce'.
De esta manera, con palabras que
se desprenden de la historia o frases nacidas
por casualidad, los municipios vallecaucanos reciben
en sus apelativos los piropos de sus habitantes.
A través del desprevenido
pronunciar de sus fonemas, aún se escapan
pizcas de orgullo que atan la gente a su tierra.
Los tradicionales
La paz ha sido inspiración
para la construcción de apelativos en seis
municipios del Valle.
Es así como Bolívar
se denomina 'La capital de la paz', Candelaria
'Remanso de paz', Florida 'Ciudad de paz', Obando
'Capital de paz y progreso' y Ulloa 'Remanso de
paz'.
"Esta población es muy
tranquila y tiene bajos niveles de delincuencia,
por eso, hace nueve años es llamada así",
asegura Exerzahín Vargas, secretario de
Gobierno de Bolívar.
Trujillo también posee el
título de 'Remanso de paz', sin embargo,
por iniciativa de su alcalde actual, Carlos Arturo
Hoyos, adoptó la frase de 'Ciudad jardín'.
'La Villa de Robledo' identifica
a Cartago, y hace referencia a su fundador, Jorge
Robledo.
Ginebra expone en su apelativo el
orgullo de ser 'La tierra del Mono Núñez'.
El Festival Nacional de Bandas y
una amplia tradición artística han
marcado los destinos de San Pedro y lo hicieron
'El municipio musical del Valle del Cauca'.
Desde hace más de 50 años,
Caicedonia es llamada 'La centinela del Valle',
título que el ex concejal Bernardo Mejía
creó para su municipio.
Por la belleza de sus paisajes,
acompañados de un sinfín de verdes
y una bruma encantadora, Versalles es 'El pesebre
del Valle'.
Y si de riquezas naturales se trata,
Yotoco se destaca por ser 'La reserva natural
del Departamento' o 'El rey de los vientos'.
La calidad humana de sus pobladores
y la hacienda que guarda el misterioso amor de
Efraín y María distinguen a El Cerrito
como 'La ciudad cariño' o 'La tierra del
paraíso'.
Sevilla es conocida como 'La capital
cafetera del Valle', por su significativa producción
del grano.
Las docenas de empresas asentadas
en Yumbo la constituyen como 'La capital industrial
de Colombia'.
La proyección que sus autoridades
y pobladores ven en el Municipio, hacen de El
Dovio 'La ciudad futuro', frase con la que convocan
anualmente a las fiestas del campesino.
Jamundí es llamada por muchos
'El paraíso turístico del Valle'.
Por su alta producción de
cal, Vijes recibe el apelativo de 'La ciudad blanca'.
Derivado de la Hacienda El Palmar,
que dio origen a la que ahora es el segundo municipio
del Departamento, Palmira es reconocida como 'La
Villa de las Palmas'.
La capital del Valle ha recibido
a lo largo del tiempo un sinnúmero de apelativos
que potencian sus fortalezas. Es por eso que ha
sido llamada 'La sucursal del cielo', 'La capital
de la salsa'y 'La capital deportiva de América'.